Noticias del Ministerio de la Verdad

Allá por la década del ’80, una no muy brillante canción se atrevía a cantar… “Noticias de ayer… ¡Extra! ¡Extra!”. Dos versos que aún millones de adolescentes repiten sin saber bien qué significan, y que seguramente son más cristalinos que el agua para los historiadores de la facultad de periodismo. Debo confensar que el deja-vú telenoticiario me ha ocurrido en contadas ocasiones, sin mencionar la infinidad que brindan los teiblods. Sensaciones que por cierto no se resumen a los últimos siete días, sino que tienen un sabor de un par de pares de décadas.

También por la década del ’80 (1984 precisamente) estaba inspirada una novela de anticipación de George Orwell, donde el personaje principal, Winston Chur… Smith trabajaba en el MiniVer (apócope de Ministerio de la Verdad), organismo destinado a cambiar, entre otras cosas, el archivo periódico y los diarios del día según uno de los preceptos del partido “gobernante” (ING-SOC):

“Quien controla el presente controla el futuro. Quien controla el pasado controla el presente.”

Causalmente, de la misma década también, un slogan del telenoticiero de Canal 9 Argentina citaba… “Nuevediario: las dos caras de la verdad”. Por cierto, esta frase no sería bien recordada ya que se la relacionaría por siempre con las increíbles noticias del dúo dinámico Jose de Zer y el camarógrafo -apodado como el “chango”- persiguiendo ovnis en Mendoza (Sierra de la Ventana) y duendes en los pozos ciegos de La Plata.

Así ha sido desde siempre el eterno retorno del periodismo en la Argentina, y nada hace suponer que el modus operandi de estos delicuentes de la verdad continúe. Sin ir más lejos, ayer por la mañana me encontraba tomando un café y tratando de mantenerme informado (es decir, sin que lleguen a mis ojos diarios y noticiarios) cuando, haciendo zapping, encuentro lo siguiente:

Arriba, a la izquierda, prueba del delito A (Canal 9, Argentina, 9:45 hs.): en imágen, un niño y un incendio. Titular por debajo: “La historia de la perra heroína”. Catalina salvó a un nene de un incendio. Sí, rima. Marquesina móvil: …aseguró que el único heredero de Fidel Castro es el… (niño salvado por la perra Catalina?)

Arriba, a la derecha, prueba del delito B (Canal 2, Argentina, 9:44 hs.). En imágen: La plata, Cambio de sexo en Córdoba. Marquesina estática: Suba expresó su “más enérgica condena a los ataques israelíes” a la aldea de Qana en Líbano. (¿Quién escribirá estas noticias? ¿Algun arduo retractor de la lengua castellana?)

Abajo, la espeluznante cara del conductor de Mañanas Informales que tuvo que cortar (de una forma horrible) la nota porque el minuto a minuto le explicó que un tipo llorando al aire es deprimente. Prueba C (Canal 13, Argentina, 9:45 hs.): el novio de la modelo muerta súbitamente, en incomunicación teléfonica. (Ésta sí que es una noticia informal)

Lo más extraño de todo es (lamentablemente) que éstas situaciones no son extrañas. Salvo por alguna morbosa noticia que atrape la pseudo voluntad de la gente durante todo el día (un atentado, un choque, cualquier muerte masiva, un escándalo con un famoso travesti), todas las noticias que vemos a diario están mezcladas en un cambalache problemático y febril. En el intentar saber lo más posible en el menor tiempo, evidentemente nos equivocamos en algo… Toda noticia tiene la misma importancia. Toda noticia esta nivelada (para arriba o para abajo) a la misma categoría.

No quiero dejar de recordar las intrépidas investigaciones de “Reporte Central” o de “Telenoche investiga” (por no rebajarme a citar a Chiche Gelblung) que son tributos a Nuevediario, pero con un contenido que parece un poco más serio. Tampoco me quiero olvidar de los excelentes musicalizadores de los noticieros, los cuales nos guían hacia la verdad de nuestras pasiones desconocidas, y nos explican lo que debemos sentir (música de circo, de psicosis, drama o romance) como en una berreta película de Hollywood. Gracias, muchas gracias. Sí. Muchísimas gracias a todos, a APTRA, a los que están detrás de cámara y detrás de los televisores, ya que sin su insuperable trabajo no hubieramos podido conseguir… (Lo siento, me confundí de discurso).

Las “dos caras de la verdad” y de una moneda son eso: dos caras. No hay cecas. Es una moneda sin valor. Dos caras, tres caras en este caso, cuatro… Intentamos ver la misma noticia de diferentes ángulos, pero en realidad solo vemos diferentes noticias del mismo ángulo. Algo así como un collage de “Ámbito Financiero” y “Página 12”. Eso sí, con una ética intachable, porque está escrita con tinta invisible. Es lo bueno: la tinta invisible no mancha. Justamente por eso sería que el “periodista” Corso Gómez, también allá por la década del ’80, cerraba sus notas “con las manos limpias”.

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